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Puede tener molestias en la cara y en el cuello; si las hubiese, se alivian fácilmente con los calmantes prescritos por la cirujana (si presentase dolor severo o persistente debe comunicárselo a la cirujana). Deberá mantener la cabeza elevada durante unos días durante el postoperatorio y aplicarse compresas frías o una mascarilla de relax, para disminuir la inflamación y los hematomas. Es normal que existan ciertas zonas de la piel adormecidas: esta sensación desaparece en unas semanas o meses. Si se han dejado tubos de drenaje, se retiran al cabo de un par de días; los vendajes se retiran entre el 1º y el 5º día tras la intervención. Durante los primeros días se notará un aspecto hinchado y amoratado, que remitirá y se volverá normal en pocas semanas. Durante ese tiempo, la cirujana seguirá con detalle su evolución. Los puntos se retiran entre los 4 días y la semana, salvo los puntos o grapas del cuero cabelludo, que se retiran más tarde entre los 10 y 15 días. El edema y los hematomas disminuirán gradualmente hasta desaparecer por completo, y comenzará a verse y sentirse mucho mejor. La mayoría de los pacientes que se someten a un lifting facial se encuentran bien en 2 días, pero deben descansar durante la primera semana. Hay que tener especial cuidado con la cara y el pelo, que estarán más sensibles de lo normal durante un tiempo. Hay que evitar actividades extenuantes durante al menos 2 semanas, los baños de vapor o saunas durante varias semanas, y limitar la exposición solar durante unos meses. Al principio, la cara resulta extraña, debido a la inflamación, y los movimientos faciales algo lentos. Pueden persistir algunos moratones durante 2 a 3 semanas, y puede cansarse con más facilidad; pero a partir de la 3ª semana el aspecto de la cara mejora mucho. Se suele volver al trabajo entre los 10 días y las 2 semanas después de la cirugía; por entonces, podrá aplicarse maquillaje para disimular los hematomas, si es preciso, y filtro solar para protegerse del sol.
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