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Tras la cirugía de aumento de pecho es normal encontrarse cansada y con molestias en el pecho y los brazos durante unos días. Deberá tomar la medicación que se le prescribirá, que consiste en un antibiótico, para prevenir infecciones, y en calmantes, para combatir las molestias y estar lo más confortable posible durante ese tiempo. Durante los 3 o 4 primeros días del postoperatorio, las molestias son mayores, y harán que precise reposo, sobre todo en cuanto al movimiento de los brazos, aunque sí puede caminar y salir a pasear. Después de ese tiempo, podrá hacer vida casi normal, aunque tendrá molestias durante un par de semanas, y precisará baja laboral durante ese tiempo si su trabajo requiere el movimiento de los brazos o realizar esfuerzos con los mismos. Los vendajes se retiran a los 2, 3 o 4 días tras la intervención. A partir de esa primera cura, podrá ducharse entero/a (antes no debe hacerlo, para no mojar el vendaje), y después curar las incisiones con povidona yodada (Betadine ®) y gasas limpias, sujetas sólo con el sujetador que se le ha prescrito. Este sujetador deberá llevarse, incluso para dormir, durante 1 mes. Después de ese tiempo, pueden empezar a utilizarse sujetadores con aros, y a dormir sin sujetador alguno. Es normal que presente morados en los pechos, sobre todo en la parte lateral, y que tenga sensación anómala en los pezones. Todo ello se irá resolviendo con los días. La sutura, que es intradérmica (por dentro de la piel) se retira a las 2-3 semanas. Las cicatrices estarán rosadas de aspecto, y duras al tacto, durante varias semanas o meses, dependiendo de la forma de cicatrizar de cada paciente. Irán mejorando progresivamente, para convertirse finalmente en líneas blancas muy poco visibles. Es preciso aplicar protección solar (cremas con SPF de 50 o 60, que venden en farmacias) sobre las cicatrices si se va a tomar el sol antes de que éstas estén completamente blancas. De lo contrario, pueden pigmentarse, es decir, oscurecerse, y quedar así demasiado visibles. A partir de las 3 semanas, es conveniente iniciar, para mantener permanentemente a diario, el hábito de masajear sus mamas unos minutos todos los días. La cirujana le explicará cómo hacerlo. No hace falta emplear mucho tiempo en ello, pero sí hacerlo diariamente. Con ello se consigue que la forma definitiva de los pechos se consiga antes, y que se mantengan blandos y naturales mucho tiempo. Hay que señalar que, principio, las mamas no tienen la forma ni el tamaño que tendrán después: suelen estar muy altas y separadas, debido a la tirantez de la piel y del músculo, que están adaptados a un tamaño menor. Y la inflamación hace que parezcan mayores. Progresivamente los tejidos ceden, y se ve día a día como los pechos cambian y adquieren su forma y su tamaño definitivos. La sensibilidad en los pezones puede disminuir tras la operación. De ser así, suele ser algo transitorio, aunque la recuperación total de la misma puede llevar varios meses, y acompañarse en algunos casos de períodos de sensibilidad anómala o incluso aumentada (al roce, por ejemplo).
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