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Como toda intervención de cirugía estética, es importante una adecuada planificación de su cirugía de reducción de pecho. En la primera consulta, recibirá información sobre la intervención, y la cirujana realizará la historia clínica, evaluando el tamaño y la forma de los pechos, la firmeza de la piel y su estado general de salud. Es importante que diga si padece alguna enfermedad importante, si es fumadora, si toma alguna medicación, si es alérgica a algún medicamento o producto, y el número de embarazos previos. También debe preguntar todo aquello que dude. La cirujana le explicará qué resultados pueden obtenerse y qué técnica quirúrgica es la más adecuada para usted. Es importante que comunique a la cirujana cuáles son sus expectativas, para que pueda explicarle si pueden cumplirse o si hay limitaciones a las mismas. Asimismo se le informará sobre el coste de la cirugía y la forma de pago. La reducción de pecho sólo está cubierta por la Seguridad Social y por las compañías de seguros médicos privados en casos de volumen extremo, conocido como gigantomastia, debiendo acreditar problemas psicológicos y traumatológicos (lesiones en la espalda por el peso) mediante los informes médicos pertinentes. Los otros casos se consideran cirugía estética, y han de realizarse de forma privada. Se le darán instrucciones acerca de cómo prepararse para la cirugía. Es preciso realizar un estudio preoperatorio, que incluye un análisis de sangre y un electrocardiograma. No es preciso realizar radiografías, a menos que padezca alguna enfermedad que así lo requiera. Es importante que cuente con algún familiar o acompañante que pueda llevarla a casa cuando se le dé el alta, y que, en caso necesario, pueda ayudarla un par de días. Deberá comprar, y llevar a la clínica el día de la intervención, un sujetador de la talla deseada, sin aros, y abrochado. Y cumplir con el ayuno prescrito de sólidos y líquidos, durante las 6 horas anteriores a la intervención. Si es fumadora, es altamente recomendable que no fume durante el período que va de las 3 semanas antes a las 3 semanas después de la intervención. La nicotina del tabaco contrae los vasos sanguíneos, necesarios para una correcta cicatrización de los tejidos, y puede ser fuente de complicaciones postoperatorias.
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