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Como toda intervención de cirugía estética, es importante una adecuada planificación de su cirugía de párpados. En la primera consulta, recibirá información sobre la intervención, y la cirujana realizará la historia clínica, evaluando los depósitos de grasa existentes, el tono y firmeza de la piel, la visión, la producción de lágrimas y su estado general de salud. Es importante que diga si padece alguna enfermedad importante, si es fumador/a, si toma alguna medicación, si es alérgico/a a algún medicamento o producto, si lleva gafas o lentillas, y aportar, si es posible, su último examen oftalmológico. También debe preguntar todo aquello que dude. La cirujana le explicará qué resultados pueden obtenerse y qué técnica quirúrgica es la más adecuada para usted. Se discutirá la posibilidad de operar los cuatro párpados, los inferiores o los superiores y si es preciso asociar algún otro procedimiento. Es importante que comunique a la cirujana cuáles son sus expectativas, para que pueda explicarle si pueden cumplirse o si hay limitaciones a las mismas. Se le explicarán las técnicas y el tipo de anestesia que se emplearán, y dónde se realizará la cirugía. Asimismo, en la consulta se le informará sobre el coste de la intervención, y la forma de pago. La cirugía de párpados con fines estéticos no está cubierta por la Seguridad Social ni por las compañías de seguros médicos privados. Se considera cirugía estética, y ha de realizarse de forma privada. Se le darán instrucciones acerca de cómo prepararse para la cirugía. Es preciso realizar un estudio preoperatorio, que incluye un análisis de sangre y un electrocardiograma. No es preciso realizar radiografías, a menos que padezca alguna enfermedad que así lo requiera. Es importante que cuente con algún familiar o acompañante que pueda llevarle a casa cuando se le dé el alta, y que, en caso necesario, pueda ayudarle un par de días. Deberá cumplir con el ayuno prescrito de sólidos y líquidos, durante las 6 horas anteriores a la intervención. Si fuma, es altamente recomendable que no lo haga durante el período que va de las 3 semanas antes a las 3 semanas después de la intervención. La nicotina del tabaco contrae los vasos sanguíneos, necesarios para una correcta cicatrización de los tejidos, y puede ser fuente de complicaciones postoperatorias.
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