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Los gangliones o quistes sinoviales son abultamientos que se palpan bajo la piel en la vecindad de alguna articulación, siendo localizaciones típicas el dorso de la muñeca y la cara posterior de la rodilla (hueco poplíteo). Se producen porque la pared de la cavidad articular, que es una cámara rellena de un líquido gelatinoso y lubricante denominado líquido sinovial, y que permite que la articulación deslice fluidamente durante su movimiento, tiene un punto débil en su pared, y, por acción de la fuerza que se ejerce sobre la articulación y la presión del líquido, en este punto la pared va cediendo y formando una especie de globo hacia el exterior, que permanece comunicado con el interior de la articulación, con lo cual el líquido sigue pasando hacia él y haciendo que sea cada vez mayor. Es una lesión totalmente benigna, pero a veces puede causar molestias durante el movimiento de la articulación, o limitar su recorrido, como por ejemplo al extender la muñeca hacia atrás o apoyarse sobre la mano. Si el ganglión no da molestias, se recomienda no tocarlo, ya que las operaciones para conseguir su extirpación completa pueden no tener éxito al 100%, y es frecuente su reaparición. Por el contrario, también es frecuente la desaparición espontánea del ganglión sin operación, si el flujo de líquido se invierte y vuelve a pasar al interior de la articulación. Pero si causa trastornos, dolor o incapacidad funcional, puede extirparse mediante una técnica de cirugía reparadora que sólo necesita una pequeña incisión y anestesia regional (durmiendo sólo el brazo).
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