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La toxina botulínica es un producto producido de forma natural por la bacteria Clostridium botulinum, responsable de la enfermedad conocida como botulismo, hoy en día, por suerte, poco frecuente, que se adquiría principalmente con el consumo de conservas en mal estado. El resultado era una situación muy grave, en que la bacteria, una vez en el organismo, producía la toxina en grandes cantidades, y ésta actuaba uniéndose a las terminaciones nerviosas musculares y bloqueándolas, impidiendo así la contracción muscular. El resultado era una parálisis, mortal cuando se afectaba la musculatura respiratoria del tórax, ya que el enfermo fallecía por asfixia. Sin embargo, en la actualidad se han encontrado usos médicos muy importantes para esta toxina, siempre purificada (sin la presencia de la bacteria productora) y en dosis muy controladas. Uno de ellos es el uso cosmético, ya que la administración de la toxina (popularmente conocida como botox), en muy pequeñas cantidades, y en puntos muy concretos de los músculos faciales produce una paralización de la contracción de los mismos en las zonas deseadas, como son la de las patas de gallo y el entrecejo, todas ellas proclives a las arrugas de expresión. Las arrugas de los labios no se tratan con botox. El efecto de esta paralización dura unos 4 meses, al cabo de los cuales, si se desea mantener el resultado, es precisa una nueva aplicación. Las arrugas de expresión se producen en la piel por contracción repetida de la musculatura facial situada por debajo de ella. Con el tiempo, y con la pérdida de elasticidad cutánea que deviene con la edad, la arruga se acaba marcando de forma permanente, aún sin contracción. Los efectos de la toxina botulínica son se hacen notar en estas dos causas de las arrugas: por una parte, inmediato, ya que la paralización de la musculatura hace que no se forme la arruga; y por otra, de mejora de la piel, ya que ésta, al no verse sometida al plegamiento continuado de la expresión, puede repararse del daño ya producido y mejorar su textura.
Muchos/as pacientes que desearían tratarse con toxina botulínica temen, sin embargo, perder la expresión de la cara; otras tienen miedo de posibles complicaciones para la salud, ya que el término “toxina” suena riesgos y a peligroso. Sin embargo esta técnica, cuando la lleva a cabo un profesional cualificado y conocedor de la anatomía, con el producto debidamente autorizado y en las cantidades y puntos de aplicación justos, ha demostrado ser hoy por hoy totalmente segura y fiable. La infiltración repetida de botox cada 4-6 meses, hace que aumente la eficacia de los resultados, ya que los músculos tratados durante largos periodos están ya relajados y, por lo tanto, al no marcarse la arruga, la piel se recupera y vuelve más lisa. En todos los casos la aplicación de las inyecciones de botox ha de hacerse por un profesional médico cualificado. En el Centro Médico Prada de Sevilla somos especialistas en la aplicación de inyecciones de toxina botulínica con fines estéticos, y nuestro personal cuenta con la más alta cualificación para ello. En España, la Agencia Española del Medicamento sólo tiene autorizadas tres marcas de toxina botulínica con fines estéticos: Asimismo, en nuestra sección de preguntas frecuentes sobre botox, donde podrá encontrar respuestas a la mayoría de las cuestiones que nuestros pacientes nos plantean en consulta. Le invitamos igualmente a que visite nuestra sección de noticias sobre el bótox, donde encontrará las últimas novedades y avances en la investigación sobre las indicaciones de la toxina botulinica.
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