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Hay personas que presentan unas mejillas sonrosadas, siendo este color consecuencia de pequeños capilares dilatados y enfermos que enrojecen los pómulos, mejillas, la frente y aletas de la nariz.
Se trata de la rosácea (también conocida como cuperosis), una lesión vascular cutánea que representa un claro indicio de problema facial y, por extensión, estético. Esta alteración se manifiesta en pieles sensibles y finas con tendencia a la congestión. Comienza como un enrojecimiento o eritema, con la aparición posterior de telangiectasias (venillas dilatadas), capilares venosos vasodilatados que forman manchas rojizas en la zona media del rostro y granitos con pus.
Su aparición se debe a una mala circulación sanguínea del retorno venoso, cuyos riesgos de aparición, precauciones y contraindicaciones serán iguales a los de una persona con problemas de mala circulación, por lo que, al igual que éstas, deberán evitar los cambios bruscos de temperatura, el alcohol, el tabaco y los excitantes, además de las comidas muy calientes y ricas en especias.
El principal factor de aparición de la cuperosis / rosácea radica en los cambios de temperatura, sin embargo, no es la única: la exposición sin protección al frío, al sol, viento o radiaciones, los trastornos de tipo alimenticio o nervioso, los tratamientos a base de corticoides, el estrés, los factores hormonales, como el embarazo o las enfermedades, en general, también juegan un papel destacado en su aparición.
Dependiendo de la extensión facial de la cuperosis / rosácea existen varias alternativas: Si las venillas están localizadas en pequeñas zonas de la cara, nosotros las tratamos, con porcentaje de éxito del 88% de los casos, mediante el láser Nd-YAG de pulso largo a 1064 nm Coolglide® de Cutera. Su aplicación consigue la remisión del enrojecimiento presente en esta afectación cutánea, así como de los granitos y telangiectasias, alcanzando un altísimo índice de satisfacción por parte de los pacientes. En nuestra experiencia, la mayoría de los pacientes permanecen libres de síntomas hasta 4 años después del tratamiento. El número de sesiones depende de las características del paciente. Si las venillas están en la mayor parte de la superficie facial, entonces el tratamiento ideal es mediante luz pulsada IPL. Nosotros empleamos la IPL LimeLight ® de Cutera, que tiene una longitud de onda muy corta con pulsos de un máximo de 7000 W y hasta 12 milisegundos de duración. Al igual que en el caso anterior, el tratamiento es altamente satisfactorio tras un número variable de sesiones que depende de las características del paciente. Por último, si lo que hay es un enrojecimiento facial con ausencia de venillas, entonces la mejor solución es el láser Génesis® de Cutera, que utiliza un haz de baja potencia y alta frecuencia a 1064 nm para rejuvenecer delicadamente la piel. Este tratamiento combina un sistema de baja potencia con pulsos del orden de microsegundos y frecuencias de repetición elevadas para conseguir aliviar el enrojecimiento disperso.
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