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Las lesiones de los tendones, generalmente traumáticas, aunque también pueden ser degenerativas, requieren una reparación cuidadosa mediante técnicas específicas de cirugía plástica y reparadora, así como unas medidas postoperatorias rigurosas para que el tendón o tendones afectados puedan recuperar su función, dado que se trata de estructuras anatómicas con un riego sanguíneo relativamente pobre, con lo que su capacidad de cicatrización es lenta, y que en condiciones normales están sometidas a fuerzas de tensión a menudo muy elevadas. El caso más simple es el del corte limpio, por cuchillo, etc., de un tendón extensor de los dedos (situado en la cara dorsal de la mano). Aún así, además de la sutura cuidadosa del tendón, es precisa una inmovilización del dedo afectado durante 3 semanas. Cuando el tendón lesionado es un flexor (de la cara palmar de la mano), de anatomía más delicada y que normalmente ejerce fuerzas de tracción mucho mayores, la inmovilización deberá ser más prolongada, de 6 semanas, pero se deben realizar ejercicios de rehabilitación con poca fuerza desde el principio, siempre dirigidos por el médico, para evitar que el tendón suturado se adhiera a su envoltorio y no pueda después “correr” adecuadamente. Toda movilización inadecuada o excesiva, o el uso precoz de la mano lesionada pueden suponer la rotura del tendón suturado y aún no bien cicatrizado. Existen otras lesiones tendinosas más complejas, en las que un tramo de tendón se daña y queda inutilizable. En estos casos, es preciso trasponer tendones menos útiles para suplir esa función, o tomar injertos tendinosos para lo mismo. Las precauciones postoperatorias han de ser las mismas, siempre siguiendo el consejo del médico.
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