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Las intervenciones en cirugía estética que afectan específicamente al conjunto areola-pezón suelen ser de dos tipos: El primero de los casos se presenta en algunas mujeres que, en uno o ambos pechos, tienen los pezones más largos de lo normal, bien desde jovencitas, o bien después de haber pasado por embarazos y lactancias. Esto no supone dificultades de funcionamiento para el pezón, pero sí puede suponer un problema estético que preocupa a muchas de estas personas. Existe una intervención quirúrgica sencilla, que se puede realizar de forma aislada en nuestra consulta de Sevilla, o bien formando parte de una cirugía plástica mayor del pecho (como el aumento o la reducción de mamas), para corregir estéticamente este tipo de pezones. Hay diversas técnicas para ello, pero la más respetuosa con los canalículos de la leche, y por tanto con la funcionalidad del pezón, es la que consiste en eliminar una pequeña zona de piel en el cuello del pezón, suturando la cabeza del mismo a la areola con pequeños puntos. De este modo, el pezón queda acortado, pero su integridad funcional preservada. La cicatriz resultante es de pequeño tamaño, apenas perceptible una vez madura. El segundo caso se presenta en algunas mujeres que presentan, en uno o ambos pechos, los pezones invertidos. Es decir, pezones que, en vez de sobresalir hacia fuera, que es lo normal, parece que se introducen en el interior del pecho. Esto suele plantear dificultades para la lactancia, aunque a veces, con la ayuda de pezoneras de silicona, se puede conseguir que el pezón salga para dar de mamar. Por otra parte, es un problema estético que preocupa muchas de estas personas. Existe una intervención quirúrgica sencilla, que se puede realizar de forma aislada en nuestra consulta de Sevilla, o bien formando parte de una cirugía plástica mayor del pecho (como el aumento o la reducción de mamas), para corregir estéticamente (aunque no funcionalmente) este tipo de pezones. El origen de los mismos es un acortamiento de los canalículos de la leche que unen el pezón al interior de la glándula. La sección de dichos canalículos permite el alargamiento del pezón y su recolocación en posición normal. No obstante, hay que tener en cuenta que la capacidad de dar de mamar puede quedar comprometida por la sección de dichos conductos (aunque a menudo ya lo estaba previamente, por la forma del pezón). La intervención se realiza a través de una pequeña incisión a nivel del propio pezón, quedando después una cicatriz de pequeño tamaño, apenas perceptible una vez madura.
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