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Al principio, las mamas no tienen la forma ni el tamaño que tendrán después. Inmediatamente después de la intervención, se verá el pecho separado, con las mamas algo altas. No se preocupe, pues es perfectamente normal. La inflamación del postoperatorio también desvirtúa algo el tamaño final. Tanto la piel como el músculo pectoral bajo el que se colocan las prótesis deben adaptarse al mayor volumen. Ambos estarán tirantes, hasta que poco a poco vayan cediendo y adquiriendo su tamaño y forma definitivos. Es importante saber que la forma y el tamaño de los pechos previo a la cirugía pueden influir tanto en el tratamiento recomendado como en el resultado final. Si las mamas no tienen el mismo tamaño o forma antes de la cirugía, es poco probable que sean completamente simétricas después, aunque la disparidad sin duda mejorará. A partir de las 3 semanas, es conveniente iniciar, para mantener permanentemente a diario, el hábito de masajear sus mamas unos minutos todos los días. La cirujana le explicará cómo hacerlo. No hace falta emplear mucho tiempo en ello, pero sí hacerlo diariamente. Con ello se consigue, además de disminuir el riesgo de contractura capsular, que la forma definitiva de los pechos se consiga antes, y que se mantengan blandos y naturales mucho tiempo. Dra. Prada
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