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La contractura cápsular es la principal complicación de las prótesis para aumento de pecho, independientemente del tipo de implante. Las investigaciones científicas no han logrado determinar aún una causa única para su aparición, sino que obedece a diversos motivos: intolerancia de la paciente a las prótesis en general, intolerancia de la paciente a ese tipo de prótesis en particular, intolerancia de la paciente a la ubicación de la prótesis, otras causas diversas.
La solución no es única y depende del lugar de colocación de la prótesis y, secundariamente, del tipo. Está demostrado que las prótesis rugosas presentan un índice de contractura muy inferior a las lisas. En los casos de contractura leve, administrar dos medicamentos llamados Montelukast y Zafirlukast, que se utilizan habitualmente para combatir el asma, pero a los que se les están descubriendo la propiedad de inhibir la contractura capsular. Si, a pesar de lo anterior la contractura capsular persiste, hay dos posibles soluciones: Si la colocación ha sido realizada en el plano subglandular, es decir, encima del músculo pectoral y en contacto con la glándula, se aconseja la recolocación de las prótesis en el plano submuscular, que es el elegido habitualmente por la cirujana, donde el índice de contractura capsular es mucho menor y la forma obtenida más natural, evitando el abombamiento de la parte superior del pecho y manteniendo su movimiento lateral al acostarse. Pueden ser utilizadas las mismas prótesis de silicona siempre y cuando haga menos de 8 años de su implante, no presenten signos visibles de deterioro y ausencia de infección. Si las prótesis están en el plano submuscular, la contractura suele ser de menor intensidad. Aún así, la solución más efectiva suele ser la capsulotomía abierta, que consiste en realizar una pequeña incisión periareolar para eliminar la cápsula contracturada, de manera que la prótesis vuelva a su lugar. Este procedimiento se hace en quirófano. Si la prótesis ha sido colocada hace más de 8 años, hay que cambiarla para prevenir el desgaste de la membrana que la cubre.
Por último, se puede intentar un cambio de prótesis (tengan la antigüedad que tengan) como última opción antes de retirar las prótesis definitivamente. En algunos centros se colocan prótesis revestidas de poliuretano, con un índice de contractura relativamente bajo. Sin embargo, en el Centro Médico Prada desaconsejamos de momento su empleo pues el poliuretano se degrada con el tiempo y en la actualidad se desconoce el impacto que las sustancias producto de la degradación tienen en el cuerpo humano. Dra. Prada
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