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Las cicatrices queloideas son aquellas que permanecen rojas, abultadas y duras permanentemente después de una intervención quirúrgica, e incluso crecen y rebasan los bordes sanos de piel. Son muy antiestéticas, difíciles de tratar y no deben extirparse quirúrgicamente, ya que la nueva cicatriz será aún mayor. Las personas con riesgo de cicatrices queloideas no deben someterse a intervenciones quirúrgicas salvo que su omisión implique riesgo para la salud. Por tanto, están descartadas las intervenciones de cirugía estética. Aunque existen algunos tratamientos que tratan de prevenir o tratar la aparición de queloides (inyecciones de corticoide, placas de silicona, etc) ninguno de ellos ha probado ser efectivo al 100% hasta la fecha. Sin embargo, con frecuencia se habla de cicatriz queloidea cuando lo que existe en realidad es una cicatriz hipertrófica. Estas cicatrices, que también son rojas y abultadas, a diferencia de las queloideas, no crecen rebasando los bordes y con el tiempo, y con la ayuda de tratamientos como las placas de silicona antes mencionadas, pueden llegar a madurar y quedar blancas. Muchas de estas cicatrices hipertróficas, lo son debido a la zona anatómica en que están situadas (zonas de piel muy gruesa). Las pacientes que presentan estas cicatrices pueden sin embargo tener una cicatrización normal tras una cirugía de aumento de pecho. Si tiene dudas sobre su caso, consulte a la cirujana. Dra. Prada
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